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Historia de las plantillas ortopédicas

Historia sobre la plantilla ortopédica.

¡Hoy en día ir al supermercado o una ortopedia y comprar una plantilla parece pan comido! Pero no siempre ha sido así y solo recientemente tenemos la comodidad y accesibilidad de poder consentir nuestros pies de la manera más adecuada. Aquí afrontaremos la interesante evolución de un producto tan útil como popular: las plantillas ortopédicas. 

Las órtesis ortopédicas o plantillas son dispositivos médicos amovibles o fijos que se usan dentro del zapato o en contacto con el pie para corregir problemas posturales en los pies y aliviar posibles dolores. Es evidente que en época prehistórica el ser humano caminaba esencialmente descalzo y solo con la aparición del zapato se genera la necesidad de agregar elementos complementarios. 

Por eso la historia de las plantillas es intrínsecamente relacionada con la de los zapatos. Según el Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana la palabra zapato seria onomatopeya del ruido tsap al pisar la tierra, y de aquí el nombre zapato. Lo que es cierto es que la palabra es de origen incierta y otros la asocian al turco “zabata”, que era el cuero bovino curtido que se utilizaba para hacer calzados. 

No obstante varios textos mencionen murales rupestres como evidencia del uso de zapatos hace unos 15.000, estas teorías son altamente debatibles ya que las imágenes no son concluyentes ni en la época había suficiente conocimiento para crearlos. Sólo mostrarían el uso de vestimentas externas artesanales. Los únicos indicios indirectos son una pisada sobre un suelo blando registrada en la gruta de Fontanet, correspondiente al Paleolítico Superior, que se ha interpretado como generada por un pie cubierto por una especie de sandalia. Pero este indicio sigue siendo un mero y simple indicio.

Arte rupestres en la pared de una cueva.

Los primeros intentos rudimentarios de plantillas … 

Las primeras sandalias documentadas fueron descubiertas en la Cueva Arnold, en Missouri (Estados Unidos) y estaban hechas de fibra vegetal de cardo hace aproximadamente 7.500 años. Por contrario el primer posible intento de crear algún elemento adicional de protección o comodidad estilo plantilla rudimentaria se documentan con el famoso descubrimiento de Vaytoz Dzor. Se hallaron en 2008, entre Armenia, Turquía e Iraq los primeros zapatos de cuero vacuno, que datan de hace 5.500 años. Estos zapatos presentaban internamente material vegetal y se desconoce si fue un intento de generar un acolchado estilo plantilla o un intento de mantener la forma del zapato. Suceso muy parecido ocurrió con el descubrimiento de la momia más antigua del mundo Otzi, en los Alpes italianos, datada de hace 3500 años, hallada con restos de zapatos en condiciones parecidas a las de la región caucásica. 

Posteriormente el material usado para acolchar los zapatos mejoró paulatinamente hasta llegar a ser empleada lana como corroborado hace unos 2000 años para aliviar la tensión y la fatiga del pie.

Primeras sandalias descubiertas en la Cueva Arnold.

Desde el período neolítico y durante toda la edad del bronce los rudimentarios elementos de acolchado tenían pura función de incrementar la comodidad y aliviar cansancio. Es siempre bueno recordar que el hombre todavía en esa etapa caminaba principalmente descalzo y el zapato era accesorio limitado a la clase noble y pudiente. En la región de Egipto, solamente el faraón y los dignatarios tenían autorización para llevar calzado. La sandalia usada era elaborada con paja trenzada o láminas de hoja de palmera y sólo era utilizada por los hombres y su uso era ceremonial, sea para resaltar la figura del faraón, o sea para celebrar la victoria sobre los enemigos, ya que en las sandalias se incorporaban los enemigos vencidos. Fue en época mesopotámicas que el uso de la sandalia se generalizó, mientras que en la antigua Grecia se empezaron a usar zapatos para sacerdotes, guerreros y nobles. Los esclavos no podían usar zapatos y por ende el zapato tenía un fuertísimo valor de diferenciación de clase social. 

Fue durante el periodo Griego y Romano, que se empieza a tomar conciencia de los problemas posturales y de equilibrio del sistema músculo esquelético. Tanto que se debe a Aristóteles (384-322 a. C.), científico y filósofo griego, el primer análisis científico de la marcha y el primer análisis geométrico de las acciones musculares en los huesos. Posteriormente Galeno (129-201 d.C.), médico y cirujano romano por primero explicó la diferencia entre los nervios motores y sensoriales y los músculos agonistas y antagonistas. 

En Roma el calzado era un evidente símbolo de la clase social: los cónsules podían vestir zapatos blancos, mientras los senadores zapatos marrones y los legionarios botines. Es durante la Edad Media que se genera el cambio más importante para la siguiente invención de las plantillas. Los zapatos empiezan a generalizarse, dejan parcialmente su simbología de clase social y empieza a nacer la función estética de estos. Nacen los zapatos con tacones, polainas puntiagudas, babuchas elevadas, chapines y los más variados modelos. 

Lo estético se había vuelto tan importante que la iglesia católica empezó a desaprobar los extremos de la moda y al contrario autorizaba los chopines. Su incomodidad dificultaba el caminar reduciéndose de esa manera pensamientos de pecados como lo de bailar. 

 

Y por eso y como es fácil imaginar antes de las plantillas ortopédicas nacieron los zapatos correctivos u ortopédicos … 

 Antes de las plantillas, el intento de mejora postural se concentraba en los zapatos los cuales eran modificados de tal forma de revertir posibles patologías. Con esta misma lógica a mediado de 1700 Nicholas Andry (1658-1742), médico francés, creador de la palabra ortopedia, expresaba: “Si los pies se inclinan demasiado hacia un lado, debe darle al niño zapatos que estén más altos en ese lado lo que lo hará inclinarse hacia el lado opuesto”. Siguiendo esta tendencia Petrus Camper (1722-1789), médico y pediatra holandés, publicó en 1781 el famoso libro “Sobre la mejor forma de calzado”, libro tan popular que se reimprimió en 14 ediciones, poniendo especial interés en colocar ortesis de soporte de arco en niños con pie plano.

Planos de protipos para mejorar la postura.
En las décadas de los años 1920 y 1930 era tanto el auge de zapatos correctivos que se podían contar millares de modelos y marcas. Tanto fue el uso inapropiado de sus supuestos beneficios funcionales que la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos se vio obligada a prohibir parcialmente su comercialización, empezando de esta manera su declive.
Zapatos de moda en la decada de los 1920-1930.

Haciendo un pequeño alto en esta maravillosa historia de las plantillas, creo sea útil hacer un pequeño resumen sintético. Desde la prehistoria el ser humano pasa de caminar descalzo a crear sandalias, intentar volverlas más cómodas con vegetales o lana, y convertir los zapatos en fenómeno de moda degenerando patologías posturales e intentando corregirlas con zapatos correctivos. Y ahora si podemos finalmente preguntarnos: ¿cuándo fue la primera vez que se fabricaron las modernas plantillas? Hay disputas sobre quien detiene el honor de haber creado o comercializado las primeras plantillas. Un dato es casi inapelable y seguro: las primeras plantillas fueron hechas de cuero. 

En Europa, algunos atribuyen la primera ortesis de cuero en 1845 por Lewis Durlacher (1792-1864), podólogo real británico nombrado por la Reina Victoria. Esta ortesis de cuero en los pies servía para corregir las lesiones de presión plantares y los desequilibrios en los pies. Siguiendo el uso del cuero estas plantillas de soporte fueron popularizadas por Hugh Owen Thomas (1834-1891), cirujano ortopédico británico el cual en 1874 sugirió que con “unos pocos centavos de cuero” se podía elevar y acuñar los zapatos para tratar problemas en los pies. 

Por contrario en Estados Unidos, otros atribuyen el primer soporte arco en 1865 al doctor Everett H. Dunbar, de la ciudad de Bridgewater, en el estado de Massachusetts. De manera parecida a lo que hacían los doctores en Europa, esta plantilla aliviaba el dolor del arco insertando piezas de cuero por debajo de la suela del zapato.

Doctor Everett H. Dunbar.

Con el pasar del tiempo, estas plantillas fueron mejorando y ampliando su utilidad. Fue así como Newton M. Shaffer (1846-1928), un ortopedista de la ciudad de Nueva York diseñó una órtesis arqueada medial alta con una copa en el talón que se conoció como un ‘Placa Shaffer’. Se debe a Royal Whitman (1857-1946) el desarrollo de la primera plantilla personalizada moderna en 1905 y conocida como plantilla Whitman. Consistía en una moldura de yeso, tomada con el pie en posición supina, esto con el objetivo era elevar el arco medial para que el pie fuera menos pronante. 

La actual literatura desmiente parcialmente las conclusiones de Whitman, y no obstante eso su aporte a la historia de las ortesis sigue innegable. Por contrario la primera plantilla rígida genérica se debe a Percy W. Roberts (1867-1937), cirujano ortopédico estadounidense, el cual desarrolló la ortesis metálica del pie en 1912. Esta órtesis tenía una copa profunda en el talón invertido que intentaba inclinar el pie hacia una posición invertida. En la siguiente década de 1920, el podólogo alemán Otto F. Schuster (1881-1936) al emigrar a Nueva York combinó ideas del soporte Roberts con el soporte Whitman para así crear el soporte Roberts-Whitman. Este aparato presentaba un perfil más amplio proporcionando un mejor control de la pronación y permitía un arco medial más cómodo.

Proyecto del talon invertido.
Así como ocurre para la mayoría de los inventos o descubrimientos, hay versiones concurrentes entre el viejo continente y Estados Unidos acerca de plantillas de producción masiva. Mientras que en Europa se atribuye al alemán Konrad Birkenstock el desarrollo de una plantilla a base de corcho y látex llamada Fussbett, en USA se menciona muchas veces la fecha de 1906 como año en el cual el doctor William Scholl (de la actual homónima empresa) creara una plantilla liviana y flexible que denominara Foot-eazer. Poco queda claro si el doctor William Scholl se inspiró en el colega alemán al crear e incorporar su empresa con el hermano Frank en 1910.
Foto de la foot-eazer.

Queda bastante claro que las plantillas como las conocemos comercialmente hoy en día nacieron entre final de 1800 y comienzo de 1900. Mientras las primeras plantillas eran igualmente poco flexibles y ergonómicas, el verdadero cambio en innovación ocurrió en los años ‘40. Esto debido a que habrá que esperar hasta 1938 cuando James Franklin Hyde inventara las siliconas. Como consecuencia la empresa Dow Corning fue constituida en 1943, y posteriormente adquirida por la competidora DuPont, para beneficiarse de este invento que abrió las puertas a un gran número de resinas y elastómeros. Es por eso que durante la siguiente década se pueden finalmente producir las plantillas en silicona y sus múltiples accesorios como protectores de dedos, separadores, punteras, etc. 

Gracias a la invención de polímeros y elastómeros, los mismos zapatos comenzaron a beneficiarse y así nacen las primeras Adidas en Alemania, por manos de los hermanos Dassler, y en Estados Unidos las competitivas Nike, por mano de Phill Knight … pero esto amerita otro cuento y otra historia … 

En la actualidad el mercado de plantilla ya está ampliamente desarrollado y hay fuertes y estables competidores tales como Dr School, Future, Muller y Profoot en Estados Unidos, Pura+ en América Latina, Orliman en España, Maseur en Australia o Donguan en China. 

 

¿Te ha gustado este increíble recorrido a través de la historia de las plantillas ortopédicas?

Historia de las plantillas ortopedicas.

 

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